jueves, 4 de octubre de 2007

El telégrafo electrico

El telégrafo eléctrico fue el primer medio de acción veloz en las comunicaciones. El mismo permitió una comunicación instantánea, dejando de lado las distancias geográficas, constituyéndose de esta manera en la base de toda la evolución posterior de las telecomunicaciones. Este invento aconteció a mediados del siglo XIX.

En 1812, Sommering construyó el primer telégrafo eléctrico. Este tenía al menos 35 circuitos diferentes y transmitía el mensaje letra por letra. Esto hacía que la lentitud de transmisión fuera enorme, motivo que hizo desaparecer por completo y en muy poco tiempo a su invento. En el siglo XIX tuvieron lugar dos descubrimientos que fueron trascendentales en ese aspecto. Uno fue el electroimán, en el año 1825, y el otro, el "relé" de Morse, que permitió que circuitos independientes sucesivos transmitieran una señal a distancias indefinidas.

Morse, cuyo nombre completo era Samuel Finley Breese Morse, nació el 27 de abril de 1791 en Charlestown, Massachussets. En sus años de estudiante se interesó por la pintura y en la práctica se dedicó a ella, aunque también le atraían los recientes descubrimientos y experimentos realizados con la electricidad. En 1832, Morse diseñó un telégrafo y comenzó a idear un sistema telegráfico de alambres con un electromagneto incorporado. El 6 de enero de 1833 realiza su primera demostración pública con su nuevo invento. Luego de eso, planeó construir un telégrafo más práctico para ganar el interés de la gente y el gobierno. El primer modelo telegráfico que desarrolló Morse fue presentado en el año 1835.

Historia del ferrocarril

La verdadera revolución de los transportes vendrá con la construcción de líneas de ferrocarril. La idea de construir vías de hierro por donde circulen vagones o vagonetas era ya antigua y se utilizaba en las cercanías de las minas para transportar hasta un puerto de mar o hacia un canal minerales como el carbón. Estos vagones eran arrastrados por caballos o bueyes. La revolución vendrá cuando se piense en utilizar una versión de la máquina de vapor “móvil” que sea capaz de arrastrarse a sí misma y a un número indeterminado de vagones de carga.


Quizás los primeros intentos de construir un ferrocarril con locomotoras movidas con la energía del vapor sean aquellos realizados para transportar el carbón desde las minas: muchos de ellos también fracasaron por la fragilidad de unos raíles ideados para vagones arrastrados por caballos y bueyes. Pero de la evolución de estos prototipos saldrán las primeras locomotoras viables como esta cuyo esquema reproducimos y que fue diseñada por Richard Trevithick, ingeniero británico auténtico pionero del ferrocarril, quien primero diseñó máquinas de vapor de alta presión, y desde comienzos del siglo XIX varias locomotoras capaces de arrastrar unas pocas toneladas de carga sobre raíles. Sus desarrollos no fueron más allá de simples exhibiciones, pero sirvieron para probar las capacidades del ferrocarril.

La maquina a vapor

La aparición de la máquina a vapor se ha considerado como el inicio de la Revolución Industrial. La aplicación de esta fuente de energía realmente transformó el sistema de trabajo imperante en el siglo XVIII. Al comenzar el siglo XIX, tanto Inglaterra como Francia y Estados Unidos comenzaron a tener un acelerado desarrollo en su industria manufacturera y el aprovechamiento de esta nueva energía pronto se utilizó en los buques y ferrocarriles. El vapor fue la gran fuerza motriz del siglo XVIII. Con el se inventaron máquinas textiles cada vez más precisas, hasta que Watt inventó su célebre máquina de vapor en 1765, la que fue patentada en 1769. Este invento permitió que a finales del siglo XVIII se fabricaran los primeros telares accionados por el vapor, los que eliminaron una gran cantidad de mano de obra.

La revolución de los inventores

La revolución industrial, fue un período histórico donde se registró un proceso de honda transformación en los métodos de producción, comunicación y transporte. Hubo inventos que sobresalieron sobre muchos otros, como el desarrollo del motor a vapor que reemplazó a la energía muscular proveniente del hombre y las fuerzas del agua y el viento, con lo cual el trabajo manual pasó a convertirse en mecánico.

El nacimiento de las fábricas, tiene sus orígenes en la máquina textil. En la segunda mitad del siglo XVI surgen las primeras máquinas como una respuesta a la necesidad de mecanizar el hilado y el tejido, y el trabajador independiente que hasta entonces utilizaba su devanadera casera debe convertirse en obrero, porque sólo un burgués podía costear complejas instalaciones. La industria textil nace en Inglaterra, y en la década del 60 del siglo XVIII nuevas hiladoras automáticas desplazaron casi por completo la fuerza y habilidad del hombre en el procedimiento textil; pronto vendría el telar hidráulico (1779), y la utilización del vapor (1785), el telar mecánico (1811) y la fusión entre hilanderías y tejedurías en una sola gran industria.

Todos estos inventos provocaron trastornos. El telar hidráulico, la hiladora mecánica y el telar mecánico se transformaron en máquinas de gran peso y de grandes dimensiones, que no cabían en casas. De esta forma, nació la necesidad de construirlas en amplios edificios y, a la vez, contratar obreros que las hicieran funcionar bajo la vigilancia del dueño o de un administrador. Comenzó, entonces, a desarrollarse el sistema fabril.

Revolución tecnológica: revolución industrial

El cambio que se produce en la Historia Moderna de Europa por el cual se produce el paso de una economía agraria y artesana a una economía desde la industria y la mecanización es lo que llamamos Revolución Industrial. Los principales rasgos de la Revolución Industrial se pueden clasificar en tecnológicos, sociales, económicos y políticos.

Los cambios tecnológicos incluyen el uso de nuevos materiales como son el hierro y el acero; de nuevas fuentes de energía como el carbón y nuevas fuerzas motrices como la máquina de vapor. Se inventaron nuevas máquinas para hilar o para tejer que permitieron un enorme incremento de la producción con un mínimo gasto de energía humana. Surgieron también, nuevas formas de organización del trabajo que genera la división del trabajo y una mayor especialización de la mano de obra. También se destacan las importantes mejoras de los transportes (trenes y barcos de vapor). Estos cambios tecnológicos supusieron un gran incremento en el uso de recursos naturales y de la producción en masa de bienes manufacturados.